Por ti aprendí a tomarle gusto a los días Lunes, porque te lo confieso, los odiaba a morir, Por que para mi el día Lunes empezaba el domingo por la tarde, por esa mala costumbre de prepararse para el día siguiente. Y créeme para verte había que prepararse mentalmente.
Yo era feliz viviendo el día lunes porque podía verte, bueno no en todas las ocasiones, por ejemplo cuando estabas de mal humor y rabiabas al extremo, cualquier cosa despertaba tu mal humor: Cuando estabas en tus días, demasiado trabajo, demasiada tarea, los carros color rojo e innumerables etc.
Entonces no se te podía hablar, preferías el silencio incomodo y yo conversaba contigo callándome.
Y llegue hasta amar los lunes, algo impensable años atrás, porque era el día después del fin de semana, ese fin de semana eterno en el que no podía verte. ¿O no quería? ¿O no querías? ¿O no queríamos? Ya no importa.
Y luego le seguían los martes, a estos no los odiaba tanto, reíamos, como viendo comedias. Claro ya tenía un día de contemplarte. Ya estaba acostumbrado a tu perfume de día martes.
Los miércoles me relajaba y te amaba hasta la medula. No reíamos, no llorábamos, nos manteníamos en el intermedio.
Los jueves hacíamos planes para el fin de semana, ese fin de semana tan esquivo, tan utópico. Ese fin de semana que terminaba con nuestra relación, la pausa infaltable.
Los viernes simplemente éramos otros, extraños, planeando nuestras vidas separados, armando nuestros rompecabezas individuales.
Y nos despedíamos con una expresión de duda ¿Volveremos a vernos?, la certeza; al menos no durante el fin de semana.
Amaba los lunes y odiaba el fin de semana.
Todo es tiempo pasado, ahora volví a odiar los lunes y amo el fin de semana….




