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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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miércoles, 27 de julio de 2011

Cartas de Mario... Cartas de Maria.



La frecuencia ya no era prioridad. Tampoco la calidad…. Apenas recibían uno pocos garabatos, oraciones incompletas, frases sueltas y silabas. La letra tenia que ser traducida por expertos grafólogos.

Esa era la consecuencia de haberse alejado. Sin embargo las cartas eran bálsamos oportunos, bálsamos color verde, por aquellos que dicen que la esperanza era lo último que se pierde, esta ya estaba muy retirada.

Una historia tan real como la existencia de marcianos, tan ficticia como la televisión en 3D.

Y lo sabían pero se alejaron… “todo tiene un precio” rebotaba en sus cabezas. Toda acción lleva reacción, una sola.

La distancia acabo con todo, hasta con el poco sentimiento que iba impregnado en las cartas.

¿Cuánto tiempo paso? Un Mes, Un año, Un lustro… ¿Cuánto cobras patoje?

Ya los chistes no tenían gracia, ni los “pierde amigos”, aquellos que no aluden 
en nada a su nombre.

Así son la vida, así es las cosas…. Se acabaron las cartas, al menos las acostumbradas… ahora llegaban pero en blanco quizá como una forma de representar  el silencio o porque no había mas que decir.

Los adjetivos fueron en decadencia “Amado Mario” “Amada María”, “Querido Mario” “Querida María” “Mario” “María”. “M” “M” “Tonto” “Tonta” y así por el estilo. Fue entonces cuando supieron que no había más que hacer, todo había terminado. Así se decidió esa noche fría de un mes cualquiera del año tal., llovía a cantaros, cual inicio de historia cursi de diario de colegiala.

 La música deprimente ya había finalizado ya no había botellas para vaciar, en el ambiente un fugaz humo de cigarro circulaba de arriba para abajo.

Adiós a la historia de Mario y María. 

lunes, 11 de julio de 2011

Ruidos de la noche y Luces de la tragedia



Tuve un fuerte dilema de tipo sintáctico al escribir el titulo de este post.

“Ruidos de la noche” o “Ruidos en la noche”

Allí estaba yo, acostado a las dos de la madrugada, con sueño pero sin sueño, escuchando esos ruidos curiosos de la noche que el día vuelve imperceptibles.

A lo lejos un ferrocarril se hacia escuchar. ¿En Guate todavía existe? Tal vez fue el ferrocarril fantasma una de esas historias urbanas que nunca llegan a comprobarse con certeza científica.

Mas lejos, unos perros ladraban extrañamente como viendo algún espíritu o quizás teniendo alucinaciones por el hambre. El hambre es pisada cuando viene acompañada de ruido de tripas; mas de alguna vez un tipo lo confundió con la vibración de su celular pues acostumbraba a llevarlo en la cintura. Aguantaba hambre… pero tenía celular.   

Escuche un ruido raro. Como cuando se sumerge una botella en un recipiente lleno de agua. . “Bum, bum, bum, bum” casi inexplicable.

El viento soplaba, los arboles se mecían, lo percibí por el reflejo del farol publico que pega en mi ventana.

Los grillos machos llamaban a las hembras con su inconfundible canto. Esos grillos se dieron una buena noche de sexo porque se escuchaban a dos cuadras  a la redonda.

Un silencio que inquietaba, un silencio que no decía nada y al mismo tiempo hablaba mucho.

EL mejor día para escuchar el silencio es el domingo por la noche, cuando todos duermen para madrugar el Lunes, entonces no hay un alma de pie ni un carro que ensordezca ni un grito que estremezca. Tan solo hay que escuchar… eso, si los ruidos internos, los de la conciencia lo permiten.


“Luces de la tragedia”

Me pareció que seria un buen titulo para una buena película, tipo 
“Luces al atardecer” o “Luces de la ciudad”

Mas antes, antes de los “Ruidos de la noche”, como la una de la madrugada camino a casa observaba las “luces de la ciudad” mucho después de las “Luces al atardecer”.  Esas luces tan ajenas, tan extrañas a nuestra realidad. 

Me abstraje por un momento de las cosas tristes de mi país, recordaba la muerte de facundo y contrario a lo que el pensaba y a su filosofía pienso que hay que dejar el pacifismo. 

Si queremos cambios hay que tomar decisiones radicales, ¿El camino de las armas? ¿Un llamado a la desobediencia 
civil?  Quizá lo segundo, es más efectivo y de paso evitare que me rajen la cara. (Eso, porque espero que no haya represión, igual si es el primero de los caminos a tomar nos rajaremos la cara)

Mucho antes pero después que se supo la noticia de su muerte, la gente reía, el mundo continuaba… y Facundo ya no estaba. Así es la vida… el circo debe continuar.


sábado, 9 de julio de 2011

Mataron a Facundo


Esta mañana me dio por vestirme de negro. ¿Un presentimiento acaso?
Las balas asesinas cortaron la vida de un grande, de un distinto….

¿Cuántos comunes habrán muerto hasta ahora? Seguramente ya perdimos la cuenta.

El día de hoy ya no pude escribir el post que tenía preparado. En la mente solo tengo  la imagen de Facundo asesinado.

¿Y que queda?

Sentarse a llorar su muerte, pedirle a Dios que nos ampare y nos libre de toda maldad.

Quizá tomar acción y manifestar (¿Es solo lo que podemos hacer?)

Muchos otros prometerán seguir luchando para sacar a Guatemala adelante.
Pocos menos tomaran acción, convencidos que las manifestaciones y lamentos pacíficos no llevan a ningún lado.

Ya lo comprobaron con lo de Rosenberg.

Y todo sigue igual, seguramente mañana se habrá olvidado porque una nueva mala noticia aparecerá en escena… ¿Quién sigue? ¿Yo, usted? quizá sus hijos, mis amigos o sus familias, quizá algún desconocido al que solo he visto por televisión. La ruleta rusa empieza con su funesto procedimiento.

Y la rutina sigue, sigue la Copa América con sus equipos clasificados y con los eliminados que buenos partidos se ven por tv… pero mataron a facundo.

Y el invierno provoca deslaves en los asentamientos de mi guate, cientos de damnificados… pero mataron a Facundo.

Y los candidatos a presidentes nos prometen que todo mejorara, el pescado que habla, el de la mano empuñada, la doña que no consigue inscribirse… pero mataron a Facundo.
Mataron a Facundo, mataron a Facundo.

Siento rabia, enojo, impotencia, tristeza y dolor. Murió un artista, murió uno de los que veía la vida diferente.

Las balas que le cortaron la vida y al mismo tiempo le dieron alas. Ahora si es verdaderamente libre.