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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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martes, 4 de octubre de 2022

El Fabuloso Tio Heberto


 

El fabuloso tío Heberto era extraordinario, un día revivió un perro que se había muerto... así nada más, le devolvió la vida. Era una especie de mago, brujo, hechicero... hacia aparecer sonrisas donde había llanto. Así de simple saltaba de lo ordinario a lo extraordinario. 

En su tiempo de juventud sirvió en la guerra. Tenía más medallas y condecoraciones que cualquiera... parecía como si las hubiese encontrado en las cajas de cereales. Yo también tenía unas tapitas de gaseosa y tapas de cajas y lo imitaba colocándomelas en la chaqueta. 

Le gustaba el vino francés acompañado de un buen habano, fumaba mientras escuchaba música clásica, trova o algún buen bolero. Usaba la inconfundible "Old Spice" en la clásica botella de vidrio. Se rasuraba los días lunes, antes de salir al trabajo. 

Un día me invito a una cerveza y se extendió la charla, hablo de temas que nunca tocaba, de sus sueños, de lo que se arrepentía (porque todos tenemos cosas de que arrepentirnos, TODOS, hasta el, que era fabuloso) lo conocí como nunca lo conocí. hablamos como cuatro horas. me conto de su niñez, de la pobreza en la que vivía, de su papa repartidor de periódicos y de cómo el trabajo constante y honesto los saco a él y a sus hermanos de donde estaban.  

Fue difícil verlo morir de esa manera, postrado y yo impotente sin poder revivirlo, como un día él lo hizo con mi perrito.

El fabuloso tío Heberto se fue y dejo una cifra de seis dígitos en el banco. Así dijo una vez que perdió dinero. "El dinero se hace" y así fue, hizo dinero, hizo lo que quiso, salió de la pobreza y se volvió rico. Me hubiese gustado tener unos primos fabulosos y una tía fabulosa, ellos hubiesen relatado con más tino sus aventuras, pero eso nunca ocurrió. 

De "los asuntos de la familia" ya hablare en otro momento, en otro espacio. 

Mi fabuloso tío Heberto descansa en paz en aquel lugar rodeado de árboles, ahora solo el viento habla con él.