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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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jueves, 24 de mayo de 2012

Cicatrices



     Nuestro cuerpo esta lleno de cicatrices, tatuajes que singularmente nos recordaran para siempre etapas y acontecimientos de la vida.

Poseo algunas;

-Cortes en los dedos

-Un corte en la muñeca de cuando me estrelle en un alambre de púas en un curso

-Una en la palma de la mano derecha cuando armaba y desarmaba una pistola 9mm.

-En la rodilla, una de 2 cm, debido a una caída en el escenario mientras actuaba en una obra de teatro.

-Un cayo en la mano izquierda de tanto escribir.

-Una de cuando ingresó un clavo de zapato en mi brazo derecho, esto aprendiendo el oficio técnico de zapatero en mi escuela primaria.

-En la ceja derecha, de un piercing.

-Una en el pómulo derecho, casi imperceptible producto de un “auto-aruñón” que me propine a la edad de 1 año.

Algunos eventos de la vida no dejaron huella y quedan en la memoria, así de simple.

Hay otro tipo de cicatrices que no se ven, las del alma por ejemplo, estas se hacen presentes para aleccionarnos o guiarnos por caminos conocidos o desconocidos.

Me viene a la cabeza aquella frase de un poeta cuyo nombre no recuerdo

“El cuerpo es la parte visible del alma… te desnude, buscando la joroba”

sábado, 5 de mayo de 2012

Mis muchachos suicidas


Relato, mitad ficción, mitad ficción

     María quería suicidarse, no tenia valor para hacerlo sola y era demasiado tímida para hacerlo de forma colectiva, a ella le gustaban las cosas mas intimas, verán, era un poco “antisocial”.

Porque al fin de cuentas ¿El suicidio es un acto de cobardía o de valor? ¿Cobardía para tomar este camino tan “fácil” y no enfrentar los problemas o valor para elegir el método y tener las suficientes agallas para realizarlo?

María encontró un clasificado, era de Mario, otro suicida, otro de los tantos que sobreviven en esta ciudad. “Busco persona para suicidio en conjunto, no importa edad, sexo o condición social”.

Ambos se conocieron, buscaron el método pero por diferentes factores, de infraestructura, gustos e intereses no lograban ponerse de acuerdo, veamos:  

No había vigas para colgarse

La “sosa caustica” sin hielo no les hacia gracia

A uno de los dos le daba miedo la sangre (Como para cortarse las venas), además no querían ensuciar la alfombra del lugar

La indecisión jugo un papel importante, les dio tiempo para darse cuenta que tenían cosas en común.

¡Se enamoraron los suicidas!

Ahora viven felices, por aquello de los arrepentimientos consiguieron una casa con vigas, tienen suficiente hielo en la nevera y buscaron tratamiento psicológico para vencer el miedo a la sangre, y por aquello de las dudas quitaron las alfombras.

Tienen tres hermosos niños con tendencias suicidas, uno se trago unos “cincos”, el otro inocentemente se intento ahorcar el mismo y el tercero…. Ni hablar.

Para mis queridos, mis suicidas frustrados, que bueno tenerlos por aquí todavía, los quiero, que bueno que no se cumplió aquella frase que me dijeron hace algún tiempo….

“Adiós muchacho”