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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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jueves, 19 de agosto de 2010

Entrevista al Ministro de la defensa del General Jorge Ubico, Carlos Daniel Corado

“Hay un ángel protector de los pueblos que luchan por su libertad”

En interesante reportaje del “Diario la tarde” del 17 de octubre de 1970, leemos la entrevista al ministro de la defensa del gobierno de Jorge Ubico General de división Carlos Daniel Corado, a propósito de los días de la revolución del 20 de octubre y de como se vivió por parte del gobierno.

-Esto ya se jodio canche-
Me dijo el general ubico en Chiquimula la ultima vez que llego en visita oficial. Yo le conté lo que había oído en radio sonora (de Sonsonate el salvador) y le dije que el estaba rodeado de traidores. El presidente no le dio mayor importancia y me pregunto que si estaba dispuesto a trasladarme a Guatemala en caso de que el me necesitara, yo le respondí que estaba a sus ordenes para lo que fuera necesario. Un día llego un avión a Chiquimula un oficial de la plana mayor del general Ubico, me informo de la guerra, cogí unas pocas cosas y me fui al campo de aviación y allí con el chofer le deje un mandado a mi señora

-Decile que me llamo el hombre (Ubico) y me fui a Guatemala, que si ya no nos vemos que se cuide-

-A Ubico lo había conocido desde la Escuela Politécnica- siguió diciendo el divisionario en la antigua escuela politécnica. - Ninguno de los dos nos guardamos allí porque éramos unos jodidos. Me echaron por andarme saltando los muros. Nos expulsaron a Eduardo Villagrán Ariza, Julio Porres, Porfirio Luarca, Francisco Anleu, algunos pidieron cacao y regresaron a graduarse pero yo no. Como buen indio soy muy necio y no me humillo a nadie. –

-Pues cuando llegue a la Aurora, estaba el chofer de Ubico esperándome-
-“Canche” que esta pasando- le dije
-Las cosas se están poniendo malas- me respondió
Y yo le dije -Pues para eso están los amigos del hombre-
El “canche” Mendizábal me mostro dos ametralladoras que llevaba en el auto y nos fuimos al palacio nacional.

Cuando llegue tuve un altercado con Roderico Anzueto y le dije cosas muy feas, pero Ubico me calmo.
-Canche me dijo, anda toma posesión de tu cargo-
Ubico y mis compañeros de armas me llamaban canche por no decirme negro, por pura coba y yo siempre le decía al general, señor presidente o mi general pero en confianza le día Chorchi

Por fin fui a la secretaria de la guerra y pregunte por el ministro ya no estaba. Llame al subsecretario y le dije:
-Por encargo del señor presidente soy el nuevo secretario de guerra, así que aquí mando yo-
-Muy bien mi general- me dijo -ya sabe que aquí es bien recibido-
-Y si no- replique - Aquí van a saber quien soy yo-
Así fue como tome posesión del cargo.

Empiezan los disturbios.
En los últimos días de junio empezaron los disturbios y el presidente me llamo. Hablamos largo y tendido y conversamos sobre como estudiantes obreros y otros agitadores entraban a la embajada mexicana que estaba en la casa de Don Lázaro en la sexta ave. Frente al costado del palacio. Yo le dije a mi general que si quería los mandaba a sacar allí.

Me dijo que no -Tenemos que respetar la inmunidad diplomática y por otra parte no quiero-

A los pocos días empezaron los disturbios. El ejército estaba listo y teníamos gente bragada y lista para terminar con todo. Pero el general ubico no quiso. Me llamo otra vez y me dijo que iba a entregar el mando a un triunvirato de militares.
-Quiero ver la lista- le dije y el me la enseño. Roderico había recomendado a Buenaventura Pineda, Federico Ponce Vaides y Eduardo Villagrán Ariza,
-No me gusta mi general- dije con toda sinceridad, -Porque no van a poder con la pacaya, nosotros estamos montados en el macho y es mejor que usted me entregue el poder y yo le pongo el orden a todo esto-
Ubico no quería derramamiento de sangre, y prefirió seguir con el plan de Roderico. El primero de Julio entrego el mando a los generales del triunvirato y estos, lo primero que hicieron fue destapar una caja de licores que les había regalado no se quien y se emborracharon.
Yo les dije a los generales que estando la situación como estaba era tonto beber, por que no iban a saber lo que hacían. Ellos me informaron que tendrían que cambiar a los funcionarios del gobierno y yo les dije que no, que el gobierno era una maquinaria bien organizada y que si quitaban una pieza, todo podría fallar, pero para que no creyeran que tenía interés, les presente mi renuncia. No me la aceptaron, me dijeron que yo era el primero que iba a salir corriendo y me quede, para demostrarle que no te tenía miedo.

El 19 de octubre por la noche me telefonearon de la guardia de honor, algunos oficiales se habían sublevado y entre ellos Archila y Arana, habían matado al jefe del cuartel partiéndolo en dos con una ametralladora calibre 45. Los dos murieron después. ¡Todo se paga!

Le dije a Federico (Ponce Vaides) que la situación estaba mal, que debíamos sacar la tropa a la calle y acabar con los alzados, pero el no quiso y dispuso que la fuerza se reconcentrara. Yo llame a los oficiales de mi plana mayor y los reconcentre en el palacio nacional.
Monte unas ametralladoras arriba y saque los tanques. Grupos de gente armada se acercaron a l palacio, mis oficiales y entre ellos mi hijo el capitán Corado, me pidieron permiso para acabar con ellos, pero yo no quise, ya que casi no valía la pena ensangrentar las calles.

Anunciaron la llegada al palacio de parlamentarios, yo los deje entrar y cuando los tenia a todos dentro y vi a Arbenz, Arana, Idígoras y todos los traidores tuve el impulso de acabar con ellos, hubiera sido facil, tenia gente y podía hacerlo pero la presencia de todo el cuerpo diplomático me detuvo.

El embajador de Perú me ofreció su casa para mi y mi familia en Lima. El embajador de México me ofreció su automóvil para que me fuera. Yo les dije
-Gracias a Dios, puedo irme a pie-
Y no acepte.

Federico que temblaba como una hoja, firmo la rendición.

Cuando baje las escaleras, la tropa me tercio armas
-Gracias muchachos- les dije
Todo había acabado y yo había vivido el peor y más doloroso capitulo de mi vida.

Tomado de: “El grito de libertad”, Guillermo Eduardo Contreras Cisneros.

2 comentarios:

  1. El general Corado fue mi padre biológico y solo una vez le pude conocer y hablar.

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  2. Que interesante este pasaje de nuestra historia. Gracias por compartirlo.

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