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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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sábado, 12 de marzo de 2011

Se rompió mi tacita

Se rompió mi tacita. Es una fatalidad.

Era una bonita taza de colores, tenia una oreja ancha para poder sostenerla, el borde era color dorado y la base plateada, tenia un triangulo transparente, así mientras bebía podía conversar y ver a los ojos a mi interlocutor.

¡Ha mi tacita! Se llamaba “tacita plateada” ( Así como mi Guatemala de antaño) En ella tomaba café, café con leche, chocolate, chocolate con leche, leche con cocoa, leche, (Cuando me dolía el estomago “Alka Seltzer” o “Sal Andrews” y si de gripe se trataba “Tabcin”) agua pura, agua gaseosa y “fresco”, por tomar estos dos últimos líquidos en mi tacita fui muy criticado “¿fresco en taza?” me decían “!La gaseosa se toma en vaso, para eso se invento!” pero yo, con estoicismo de los gladiadores romanos la seguí utilizando. ¡La fidelidad ante todo!


Recuerdo también cuando me acompaño en mis borracheras de cerveza y “guaro”, desde el primer trago hasta el…. ¿?

Contento y feliz llevaba mi tacita a todos lados a las fiestas, a funerales, a casamientos a los “chupivios” a los “chuparrascos”, a “Café Barista”, a “El cafetalito”, “Café León”, “Café Gitane”, “& café” y pensaba llevarla a “Starbucks” (cuando viniera a Guate), en fin a toda actividad en la que beber líquidos fuera la principal actividad.

¡Pero ya no esta mi tacita! Se quebró y no habrá otra igual, se me resbalo mientras la alcanzaba con mi mano derecha (la mas torpe pues soy zurdo) cayo de bruces y se partió en cuatro pedazos; bien podría pegarla pero una parte del borde al caer se perdió y estando así astillaría mi boca.

Mi tacita, mi linda tacita, ahora tendré que reemplazarla por otra nueva, cayendo en lo simple y en lo banal de la sustitución, así como he hecho con amigos y familiares quienes ya partieron de este mundo y otros que permanecen vivos pero que por azares del destino ya no me acompañan en la vida.

Por eso ahora pienso en comprar una de plástico para no volver a sufrir otra perdida, pero no es lo mismo, no saben igual los líquidos.

¡Se quebró mi tacita plateada! ¿Donde encontrare otra como ella? era única, especial, aunque un poco gastada aún me era útil, pero como el axioma “todo lo bueno tiene un fin” (¿También lo malo?) se fue sin nada mas.

Mi tacita no se la prestaba a nadie, era mía, solo mía, desde que posé mis labios en ella nadie más la toco (Una vez casi me fue infiel, alguien la tomaba de la oreja y justo se la llevaba a la boca, afortunadamente llegue a tiempo para impedir el contacto)

A mi tacita nunca le hizo falta un plato como esas presumidas tazas de té, su estilo era más bien rústico y allí residía su encanto.

 ¡Nunca fuiste “malataza”! todo lo contrario y por ello en un acto de amor expiatorio,cumpliré tu deseo de demoler lo que queda de ti, tu fina porcelana será convertida en polvillo, (Gracias al eficiente y cruel trabajo del martillo) mismo que esparciré por todo patio de la casa, allí reposaras eternamente, y cuando vengan las futuras generaciones verán el álbum familiar y al detenerse en una foto tuya, dirán “Esa fue la tacita plateada del tío, abuelo, bisabuelo, tatarabuelo Luis)

Y yo estaré inerte bajo tierra, feliz, sabiendo que en ese entonces me encontrare más cerca de ti “tacita de plata”  

¡Hay mi tacita plateada, no quiero otra!

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