Mañana Hará 50 años que Cuba le infligió una de las más duras derrotas a los Estados Unidos. Y no estoy hablando de Fútbol.
Este hecho fue protagonizado en lo que los cubanos llaman “Playa Girón”, para los norteamericanos simplemente “Bahía Cochinos”.
Me refiero a la invasión a suelo Cubano por Agentes de la CIA, militares guatemaltecos, cubanos afines a Fulgencio Batista, nicaragüenses y aventureros norteamericanos.
Todos recibieron entrenamiento previo en suelo Guatemalteco.
En el libro “El grito de libertad” escrito por el revolucionario Guillermo Contreras Cisneros relata lo siguiente:
“Roberto Alejos Arzú, proporciono su finca Helvetia y en especial el anexo llamado “Cerro Neal” en Retalhuleu para establecer allí un campamento de entrenamiento de mercenarios extranjeros”
Esta operación denominada Helvetia, y que pretendía la invasión a cuba y el posterior derrocamiento de Fidel Castro, fue iniciada durante la administración norteamericana del general Dwigth Eissenhover y su sucesor John F. Kennedy no solo la aprobó si no que la financió.
Dicha misión con la anuencia y respaldo de los presidentes Somoza de Nicaragua, Villeda de Honduras y principalmente por Idígoras Fuentes de Guatemala, su gabinete de gobierno, políticos oficialistas y diputados del congreso. Bajo pretexto de “invaden el país los emigrados comunistas”
Sigue el relato:
“Llegado el momento y cuando se consideró que el entrenamiento ya era completo, los mercenarios realizaron actos de protesta reclamando que los instructores guatemaltecos, les acompañaran a su aventura en las playas de Cuba. Hechas las consultas ordenaron a Idígoras los incluyera dentro de la misión”
Aquí en suelo guatemalteco fue el inicio de aquella fallida misión, cuyo resultado fue:
Las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) acabaron con los invasores en un periodo de 72 horas, restando a sus filas más de un centenar de combatientes, 1,200 capturados y la incautación de importante material bélico: pistolas Colt, fusiles Garand, Carabinas, ametralladoras, granadas, explosivos etc.
Los capturados fueron canjeados por millones de dólares en comida, medicinas y equipo agrícola.
Un día después del ataque Fidel Castro declaro el carácter socialista y Marxista de la revolución cubana, pese a que un año antes había rechazado el comunismo.





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