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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Unas "Chelas" con personas inesperadas....



Arturo y Valeska se conocieron una noche, de esas de tragos, cigarros y bailes. El era un ex oficial del ejército, placa de combatiente con cuatro estrellas, ahora dedicado a la consultoría en seguridad. Ella, hermosa poetiza, amante de la trova, de la vida bohemia, de la “bolemia” y de la  “hierbabuena”.

Sus miradas se cruzaron al ritmo de "Ojala" de Silvio, sus sudores se fundieron creando un frio extraño pero cálido a la vez. ¿Como dos mundos tan distintos compaginaron esa noche? eso nunca se supo.

Cuando sonó la “hora macabra” (la una de la mañana pues, la hora que inicia “La ley seca” aquí en guate, que aburrido por cierto), ella tuvo una idea espectacular; dirigirse a "una casa" en donde podían seguir hasta la madrugada.

Tocaron, les abrieron y entraron al recinto, había aproximadamente unas 20 personas, circulaba un aire de rebeldía en el ambiente, un aire de revolución, un aire de libertad y también un aire lleno de humo de cigarrillo y de mota,  apenas se podía ver la cara de las personas. Lo que si era inevitable era sentir el vaho producido por el sudor de las gentes. (Ya con varios litros encima no era relevante)

Se sentaron en una mesa y ella como cliente asiduo pidió un “par de litros” a su mesa

"Dos litros pocho" le exigió a un tipo que se las quería llevar de “Barman” en una barra improvisada.

"Ya vuelvo, voy al baño" le exclamo a su compañero.

Mientras esperaba los “lirios” y a la “chica” saco un par de cigarros y se los fumo. No acostumbraba pero ni modo había que entrar en ambiente.

De pronto sintió una mano en la espalda, era un “cuatío” bien a “versh” que seguramente intentaría conversar.

Era un cuate de pelo largo, cola de caballo, algo sucio, vestía ropa desgarbada y zapatos viejos; en resumen era todo lo que no debía ser Arturo, pues fue educado bajo la disciplina militar en la cual, un centímetro de cabello era signo de rebeldía (No exageremos pues….)

El tipo le empezó a soltar un solo rollo, así y sin conocerlo, le indico que era líder de una organización sindical de extrema izquierda, que luchaban contra los militares asesinos, luchaban por la dignificación de los muertos del conflicto armado interno.

¿En donde se había ido a meter Arturo? (Se metió todo el huevo duro) la famosa “Casa” era ni mas ni menos que la sede de …… los mas férreos opositores a militares.

Arturo, cambiaba de colores, si supieran que  un ex militar estaba en aquella casa seguramente iba a salir muerto y linchado. Aquel tipo no tenia idea con quien estaba hablando.

No hizo más que seguir la corriente al cuatío y despotricar contra los militares. (Mejor que digan “aquí huequío que aquí murió”)

Al rato regreso la “cuata” del baño, para eso ya se habían bajado los dos litros.
La tomo de la mano y apresuradamente salieron caminando.

¿A donde vamos?

"Vos confía en mi", le dijo con vos entrecortada.

Salieron del recinto directo a un cuarto de hotel…..

Lo que siguió no me lo contaron pero pues, dejemos volar la imaginación….

Así fue la anécdota de Arturo, aquella noche de cervezas con personas inesperadas, la vio venir pero se salvó…

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