Tuve un fuerte dilema de tipo sintáctico al escribir el titulo de este post.
“Ruidos de la noche” o “Ruidos en la noche”
Allí estaba yo, acostado a las dos de la madrugada, con sueño pero sin sueño, escuchando esos ruidos curiosos de la noche que el día vuelve imperceptibles.
A lo lejos un ferrocarril se hacia escuchar. ¿En Guate todavía existe? Tal vez fue el ferrocarril fantasma una de esas historias urbanas que nunca llegan a comprobarse con certeza científica.
Mas lejos, unos perros ladraban extrañamente como viendo algún espíritu o quizás teniendo alucinaciones por el hambre. El hambre es pisada cuando viene acompañada de ruido de tripas; mas de alguna vez un tipo lo confundió con la vibración de su celular pues acostumbraba a llevarlo en la cintura. Aguantaba hambre… pero tenía celular.
Escuche un ruido raro. Como cuando se sumerge una botella en un recipiente lleno de agua. . “Bum, bum, bum, bum” casi inexplicable.
El viento soplaba, los arboles se mecían, lo percibí por el reflejo del farol publico que pega en mi ventana.
Los grillos machos llamaban a las hembras con su inconfundible canto. Esos grillos se dieron una buena noche de sexo porque se escuchaban a dos cuadras a la redonda.
Un silencio que inquietaba, un silencio que no decía nada y al mismo tiempo hablaba mucho.
EL mejor día para escuchar el silencio es el domingo por la noche, cuando todos duermen para madrugar el Lunes, entonces no hay un alma de pie ni un carro que ensordezca ni un grito que estremezca. Tan solo hay que escuchar… eso, si los ruidos internos, los de la conciencia lo permiten.
“Luces de la tragedia”
Me pareció que seria un buen titulo para una buena película, tipo
“Luces al atardecer” o “Luces de la ciudad”
Mas antes, antes de los “Ruidos de la noche”, como la una de la madrugada camino a casa observaba las “luces de la ciudad” mucho después de las “Luces al atardecer”. Esas luces tan ajenas, tan extrañas a nuestra realidad.
Me abstraje por un momento de las cosas tristes de mi país, recordaba la muerte de facundo y contrario a lo que el pensaba y a su filosofía pienso que hay que dejar el pacifismo.
Si queremos cambios hay que tomar decisiones radicales, ¿El camino de las armas? ¿Un llamado a la desobediencia
civil? Quizá lo segundo, es más efectivo y de paso evitare que me rajen la cara. (Eso, porque espero que no haya represión, igual si es el primero de los caminos a tomar nos rajaremos la cara)
Mucho antes pero después que se supo la noticia de su muerte, la gente reía, el mundo continuaba… y Facundo ya no estaba. Así es la vida… el circo debe continuar.





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