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Le cortaron las manos... y aún golpea con ellas

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martes, 20 de septiembre de 2011

Acompañantes y no anclas



Evito escribir sermones, porque a veces se puede llegar a pecar de optimista sin sentido. No es bueno, no es sano. Ni para el que escribe ni para el que lee. No me gusta ser moralista, porque a veces mi mano derecha hace cosas buenas, que la izquierda desbarata.

En este caso voy a permitirme tales libertades y me referiré a las personas o cosas que no son de beneficio para nuestras vidas, esas cosas  a la que nos hemos acostumbrado pero que únicamente nos sirven de ancla y obstáculo para lograr nuestros objetivos.

Alguien que forma parte de nuestras vidas pero que no nos ayuda a crecer o que no aporta algo para mejorar simplemente no conviene tenerlo al lado. Y no estoy refiriéndome a aportes económicos ni mucho menos, simplemente a los hechos o palabras.

Esos son los obstáculos que se deben eliminar, esos vicios que no dejan nada, cigarros, alcohol o drogas etc. Son agradables por un momento pero luego dejan la billetera vacía, tanto como el alma  o la existencia.


Hoy decido eliminar mis obstáculos, para ir en pos de una conquista, un sueño mas poderoso que cualquier vicio,  religión  o mala compañía. Un sueño que llenara los vacios, esos vacios que me perjudicaban y no me dejaban avanzar.

Hoy comprendo que estoy mas cerca de Dios cada vez que elijo hacer lo bueno y dejar por un lado todo lo malo, vencerme a mi mismo es quizá el reto más importante.

Un sueño mediato que se ve allá en el horizonte, un horizonte cargado de éxitos  cuyo camino es arduo, tempestuoso y asolador, sin embargo vale la pena recorrerlo.

Ajeno a toda religión, mi Dios será mi guía y tal como reza la desiderata “Mi Dios, mi luz, mi torre alta, mi salvador, mi refugio, en quien confío, el que me guarda y me protege de los enemigos” el será mi guía tal como lo ha sido en todos los difíciles retos que me ha tocado sobrellevar.

Quizá me lean muy moralista en esta oportunidad, será la única no se.

A veces Dios nos sacude para que regresemos al camino, a la senda del bien por la que todos debemos ir.

A botar lo malo, tomar un respiro y seguir adelante, cargarse de buenas energías, hacerse de personas importantes, que más que anclas, sean acompañantes.


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