En un país como el nuestro, con carencias en todos los
niveles de la vida, siempre hay algo que celebrar, si no lo hay lo inventamos.
Es una especie distractor bendito que nos permite seguir viviendo, como “decía”
un amigo que “decía” Míguel Ángel Asturias, “En este país solo se puede vivir
estando loco o bolo” este amigo optaba por lo ultimo y era precisamente en ese
estado que “decía” lo que “decía” “El gran moyas”.
El fútbol es un buen pretexto mental para olvidarse de
los problemas.
En nuestro país, el fútbol es uno más de nuestros
problemas.
Más de 100 años de fútbol y no hemos asistido a un
mundial de selecciones mayores.
Somos como aquella doncella que sigue enamorada del
tipo que la golpea, la humilla y la trata mal; ella soporta con estoicismo
admirable, guardando una remota esperanza que algún día el cambio se hará
presente, pero nada.
El tipo le propina tremendas "madrinas", luego vuelve
arrepentido, con lágrimas en los ojos y palabras dulces en la boca, así ella
cae en su juego y todo se repite.
En este caso la doncella somos los aficionados y el tipo golpeador, nuestra selección de fútbol. Cada cuatro años el
proceso se repite, cada cuatro años recibimos tremendas golpizas y aseguramos
que ahora si ya no seremos seguidores…. Cada cuatro años vuelve la esperanza…. Corre
y va de nuevo….





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